Una luz se apaga

El r√≥tulo manuscrito que informaba sobre la identidad de los habitantes de la finca, fijado con cinta adhesiva al cerramiento provisional de bloques de hormig√≥n, ya no est√° all√≠. Pudieran haber sido los elementos, pero la tenue bombilla que luc√≠a en la ventana de la segunda planta hace tiempo que se apag√≥ por √ļltima vez; junto a la ropa tendida en la azotea, eran los √ļnicos signos de actividad humana visibles en lo que parece una partida de Monopoly a medio jugar. Y es que el solar a√ļn no est√° disponible para edificar: queda ese reducto al fondo de la finca, rodeado de muros medianeros revestidos de poliuretano proyectado, mientras la porci√≥n que estaba alineada al vial hace una d√©cada que fue demolida. Sin esa lucecita, cuando las sombras se tragan a la Carrera de Capuchinos al caer la tarde, el lugar se convierte en una l√≥brega caverna.


Published in Diario SUR on 13/12/2020.

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